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Chapter 24 of 49

CAPÍTULO VIII De la familiar amistad de Jesús

1. Cuando Jesús está presente, todo es bueno y no parece cosa difícil; mas cuando está ausente, to- do es duro. hn

Cuando Jesús no habla dentro, vil es la consola- ción; mas si Jesús habla una sola palabra, gran con- solación se siente,

¿No se levantó María Misgalena luego del lugar donde lloró cuando le dijo Marta: El Maestro está aquí y te llama?

10h; bienaventurada hora cuando el Señor Jesús llama de las lágrimas al gozo del espiritul

¡Cuán seco y duro eres sin Jesús! ¡Cuán necio y vano si codicias algo fuera de Jesús! Dime: ¿no es esto peor daño que si todo el mundo perdieses?

2. ¿Qué puede dar el mundo sin Jesús? Estar sin

Jesús es grave infierno; estar con Jesús es dulce pa- Taíso,

Si Jesús estuviere contigo, ningún enemigo podrá dañarte.

El que halla á Jesús halla un buen tesoro y de verdad bueno sobre todo bien, y el que pierde á Jesús pierde muy mucho, y más que todo el mundo.

Pobrísimo es €l que vive sin Jesús, y riquísimo es

el que está bien con Jesús. Muy grande arfe es saber conversar con Jesús, y gran prudencia saber tener á Jesús, é humilde y pacífico, y será contigo Jesús; sé devoto y sosegado, y permanecerá configo Jesús.

Presto puedes echar de ti á Jesús y perder su gracia si te pegas á las cosas exterlores.

Si destierras de ti á Jesús y le pierdes, ¿adónde irás? ¿Á quién buscarás por amigo:

Sin amigo no puedes vivir contento; y si no fuere Jesús tu especialísimo amigo, estarás muy triste y desconsolado.

Pues locamente lo haces sien otro alguno con- fías y te alegras. Más se debe escoger tener todo el mundo contrario que estar ofendido con Jesús.

Pues sobre todos tus amigos sea Jesús amado singularisimamente.

4. Ama á todos por amor de Jesús, y á Jesús por sí mismo: sólo á Jesucristo se debe amar Singulari- simamente, porque Él sólo se halla bueno y fidelí- simo, más que todos los amigos.

Por Él y en Él debes amar álos amigos y álos ene- migos, rogarle por todos para que le conozcan y le amen.

Nunca codicies ser loado ni amado singularmente,

rque eso á sólo Dios pertenece, que no tiene Eu: ni quieras que alguno se ocupe contigo en su corazón, ni tú te ocupes en amor de alguno; mas sea Jesús en ti y en todo hombre bueno.

5.. Sé puro y libre interiormente sin ocupación de criatura alguna.

Es menester levar á Dios un corazón desnudo y puro si quieres descansar y ver cuán suave es el Se-

for. Y verdaderamente no llegarás á esto si no fueres

prevenido y traído de su gracia, para que, dejadas, estadas fuera todas las cosas, seas unido con solo.

Pues cuando viene la gracia de Dios al hombre, entonces se hace poderoso para toda cosa; y cuan- do se va, será pobre y enfermo y como abandona- do á las penas y castigos.

En estas cosas no debes desmiayar ni desesperar, mas estar constante á la voluntad de Dios y sufrir con igual ánimo todo lo que viniere á la gloria de Jesucristo,

Porque después del invierno viene el verano, y después de la noche vuelve el día, y pasada la tem- pestad viene gran serenidad.

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CAPÍTULO VIII De la familiar amistad de Jesús · The Imitation of Christ — Thomas à Kempis · The Conscious Library