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The ConsciousLibrary

Chapter 23 of 49

CAPÍTULO VI La alegria de la buena conciencia

1, La gloria del hombre bueno es el testimonio de la buena conciencia.

Ten buena conciencia, y siempre tendrás alegría.

La buena conciencia muchas cosas puede sufrir, y muy alegre está en las adversidades.

í La mala conciencia siempre está con inquietud y emor.

Suavemente descansarás si tu corazón no te re- prende.

Los malos nunca tienen alegría verdadera ni sien- ten paz interior, porque dice el Señor: No tienen paz los malos.

Y si dijeren: En paz estamos, no vendrá mal so- bre nosotros, ¿quién se atreverá á ofendernos? No los creas, porque de repente se levantará la irá de Dios, y pararán en nada sus obras y perecerán sus pensamientos.

2. No es dificultoso al que ama gloriarse en la tribulación, porque gloriarse de esta suerte es glo- riarse en la cruz del Señor. bs Breve es la gloria que se da y recibe de los hom-

res. La gloria del mundo siempre va acompañada de tristeza.

La gloria de los buenos está en su conciencia, y no en la boca de los hombres.

La alegría de los justos es de Dios y en Dios, y su gozo es la verdad.

El que desea la verdadera y eterna gloria no hace caso de la temporal.

Y el que busca la gloria temporal ó no la desprecia de corazón, señal es de que ama menos la celestial.

Gran quietud de corazón tiene el que no se le da nada de las alabanzas ni de las afrentas.

3. Fácilmente estará contento y sosegado el que tiene la conciencia limpia.

No eres más santo porque te alaben, ni más vil porque te desprecien.

Lo que eres, eso eres; y por más que te estimen los hombres, no puedes ser ante Dios más grande de lo que eres.

Si miras lo que eres dentro de ti, no tendrás cui- dado de lo que de ti hablen los hombres.

El hombre ve lo de fuera, mas Dios ve el corazón. El hombre considera las obras, y Dios pesa las in- tenciones,

Hacer siempre bien y tenerse en poco, señal es de un alma humilde.

No querer consolación de criatura alguna, señal es de gran pureza y de cordial confianza.

4, El queno busca la aprobación de los hombres, claramente muestra que se entregó del todo á Dios.

Porque dice San Pablo: No el que se alaba dá sí mismo es aprobado, sino el que Dios alaba.

Andar en lo interior con Dios y no embarazarse de fuera con alguna afición, estado es de varón espi-

ritual. CAPÍTULO VII Del amor de Jesús sobre todas las cosas.

1. Bienaventurado el que conoce lo que es amar á Jesús y despreciarse á sí mismo por Jesús.

Conviene dejar un amado por otro amado, porque Jesús quiere ser amado sobre todas las cosas.

El amor de la criatura es engañoso y mudable; el amor de Jesús es fiel y durable. a

El que se llega á la criatura, caerá con lo caedizo; el que abraza á Jesús, afirmará en Él para siempre.

Ama á Jesús y tenle por amigo, que aunque todos te desamparen, Él no te desamparará ni te dejará perecer en el fin.

De todos has de ser desamparado alguna vez, ora quieras ó no.

2. Ten fuertemente con Jesús viviendo y murien- do y encomiéndate á su fidelidad, que Él solo pue- de ayudarte cuando todos te faltaren.

Tú amado es de tal condición, que no quiere con- sigo admitir á otro; mas Él solo quiere tener tu co- razón y como Rey sentarse en su propia silla,

Si tú supieses bien desocuparte de toda criatura, Jesús morará de buena gana contigo.

Hallarás casi todo perdido cuanto pusieres en los hombres fuera de Jesús.

No confies ni estribes sobre la caña vacía, porque toda carne es heno, y toda su gloria caerá como flor de heno.

3. Si mirareg solamente la apariencia de fuera de los hombres, presto serás engañado.

Porque si tú buscas tu descanso y ganancia en otros, muchas veces sentirás daño: si en todo buscas á Jesús, hallarás de verdad á Jesús; mas si te buscas á ti'mismo, también te hallarás, pero para tu daño.

Pues más se daña el hombre á sí mismo si no bus- ca á Jesús que todo el mundo y todos sus enemigos pueden dañarle.

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CAPÍTULO VI La alegria de la buena conciencia · The Imitation of Christ — Thomas à Kempis · The Conscious Library