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Plato
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Chapter 16 of 27

· 16

Ten presente, Sócrates, que no ha querido hacer más que el final de un discurso.

Sócrates

Sea así; pero, ¿no ves que sus ideas aparecen hacinadas confusamente? Lo que dice en segundo lugar, ¿debe estar en el punto que ocupa, o más bien en otro lugar de su discurso? Yo, si bien confieso mi ignorancia, creo, que el autor, muy a la ligera, ha arrojado sobre el papel cuanto le ha venido al espíritu. ¿Pero tú has descubierto, en su composición, un plan, según el que ha debido disponer todas las partes en el orden en que se encuentran?

Fedro

Me haces demasiado favor al creerme en estado de penetrar todos los artificios de la elocuencia de un Lisias.

Sócrates

Por lo menos me concederás, que todo discurso debe, como un ser vivo, tener un cuerpo que le sea propio, cabeza y pies y medio y extremos exactamente proporcionados entre sí y en exacta relación con el conjunto.

Fedro

Eso es evidente.

Sócrates

¡Y bien!, examina un poco el discurso de tu amigo, y [322] dime si reúne todas estas condiciones. Confesarás que se parece mucho a la inscripción que dicen se puso sobre la tumba de Midas, rey de Frigia.

Fedro

¿Qué epitafio es ese, y qué tiene de particular?

Sócrates

Hele aquí:

Soy una virgen de bronce, colocada sobre la tumba de Midas; Mientras las aguas corran y los árboles reverdezcan, De pié sobre esta tumba, regada de lágrimas, Anunciaré a los pasajeros, que Midas reposa en este sitio.{20}

Ya ves, que se puede leer indiferentemente esta inscripción, comenzando por el primer verso que por el último.

Fedro

Tú te burlas de nuestro discurso, Sócrates

Sócrates

Dejémosle, pues, para que no te enfades, aunque en mi opinión encierra gran número de ejemplos útiles, que deben estudiarse, para huir a todo trance de imitarlos. Hablemos de los demás discursos. En ellos encontraremos enseñanzas, que podrán aprovechar al que quiera instruirse en el arte oratorio.

Fedro

¿Qué quieres decir?

Sócrates

Estos dos discursos se contradicen; porque el uno tendía a probar que se deben conceder sus favores al hombre enamorado, y el otro al no enamorado. [323]

Fedro

El pro y el contra son sostenidos con calor.

Sócrates

Creía que ibas a usar de la palabra propia que es «con furor.» Esta es la palabra que yo esperaba; ¿no hemos dicho, en efecto, que el amor era una especie de furor?

Fedro

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