Chapter 6 of 49
CAPÍTULO VII Cómo se ha de huir la vana esperanza y la soberbia,
1. Vano es el que pone su esperanza en los hom- bres ó en otra cosa creada.
No te avergiiences de servir á otro por amor de Jesucristo y parecer pobre en este siglo.
E confíes de ti mismo, sino por tu esperanza en ios.
Haz lo que puedas, y Dios favorecerá tu buena
No confíes en tu ciencia ni en la astucia de nin- gún viviente, sino en la gracia de Dios, que ayuda
2. Si tienes riquezas, no te glories en ellas, ni en los amigos, aunque sean poderosos, sino en Dios, que todo lo da, y sobre todo, desea darse á Sí mismo.
No te ensalces por la gallardía y hermosa dispo- sición del cuerpo, que con pequeña enfermedad se destruye y afea.
No te engrías de tu habilidad ó ingenio, no sea que desagrades á Dios, de quien es todo bien natu- ral que tuvieres.
3. No te estimes por mejor que otros, prrque no seas quizás tenido por peor delante de Dios, que sabe lo que hay en el hombre.
No te ensoberbezcas de tus buenas obras, porque de otra manera son los juicios de Dios que los de los hombres, y 4 Él muchas veces desagrada lo que á éstos les contenta.
Si tuvieres algo bueno, piensa que son mejores los otros, porque así conserves la humildad.
No te daña si te pusieres debajo de todos; mas es muy dañoso que te antepongas á sólo uno.
ontinua paz tiene el humilde; mas en el corazón del soberbio hay emulación y saña frecuente.
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