Chapter 40 of 49
CAPÍTULO XLII Que nuestra paz no debe depender de los hombres
JESUCRISTO: 1. Hijo, si buscas la paz en el trato con alguno para tu entretenimiento y compañia, siempre te hallarás inconstante y embarazado.
Pero si vas á buscar la verdad que siempre vive Y permanece, no te entristecerás por el amigo que se
En Mí ha de estar el amor del amigo E por Mise debe amar á cualquiera que en esta vida te parece buno muy amable.
Sin Mí no vale ni durará la amistad, ni es verda- dero ni limpio el amor en que yo no intervengo.
Tan muerto debes estar á las aficiones de los ami- gos que habías de desear (por lo que á ti te toca) vivir lejos de todo trato humano,
Tanto más se acerca el hombre á Dios, cuanto se desvía de todo gusto terreno.
Y tanto más alto sube á Dios, cuanto más bajo desciende en sí y se tiene por más vil.
2. El que se atribuye á sí mismo algo bueno, im- pide que la gracia de Dios venga sobre e Portals la pace del Espíritu Santo siempre busca el corazón
Si tú supieses perfectamente anonadarte y des- viarte de todo amor terreno, yo entonces te llenaría de abundantes gracias.
Cuando miras á las criaturas, apartas la vista del Creador.
Aprende á vencerte en todo por el Creador, y en- tonces podrás llegar al conocimiento divino.
Cualquier cosa, por pequeña que sea, si se ama ó mira desordenadamente, nos estorba gozar del Sumo Bien, y nos daña.
Use the ← → keys to move between chapters.