Chapter 14 of 14
Sócrates – Hipotales – Ctesipo – Menexenes – Lisis · 14
—Creo que hemos refutado ya esto; ¿no os acordáis?
—Nos acordamos.
—Entonces ¿para qué razonar más?
—¿No es claro, que a nada conduce? Me limitaré, pues, como hacen los abogados hábiles en sus defensas, a resumir todo lo que hemos dicho. Si el amigo no es el que ama, ni el que es amado, ni el semejante, ni el contrario, ni lo bueno, ni lo malo, ni ninguna de las demás cosas a que hemos pasado revista, porque por su mucho número no puedo recordarlas todas, si ninguna de estas cosas, repito, es el amigo, entonces nada tengo que decir.
En este acto me vino la idea de provocar a alguno de [253] más edad, pero en el mismo momento, dirigiéndose a nosotros como demonios los pedagogos de Lisis y Menexenes, con los hermanos de éstos, los llamaron para volver a casa, porque era ya tarde. Desde luego, todos los que estábamos allí presentes quisimos retenerlos, pero bien pronto, sin hacer aprecio de nosotros, se pusieron furiosos, y continuaron llamando los jóvenes en su lenguaje semi-bárbaro; y como parecía que habían bebido con algún exceso a causa de las fiestas, y no estaban por lo tanto en disposición de escucharnos, cedimos al fin, y cortamos la conversación.
Cuando se marchaban, dije a Lisis y Menexenes, que nos habíamos puesto quizá en ridículo ellos y yo, viejo como ya soy, porque los que presenciaron la conversación irán diciendo, que pensábamos ser amigos, y yo lo soy vuestro, y no hemos podido descubrir lo que es el amigo.
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{1} Patria de Demóstenes, según Plutarco.
{2} Hermes presidía a las palestras, escuelas públicas de educación y de instrucción, como el Dios de la ciencia.
{3} La ley prohibía, antes de los sacrificios y en el lugar de los mismos, la mezcla de los muy jóvenes con los jóvenes y hombres ya hechos. Por esta razón, Sócrates se detiene en el vestíbulo.
{4} Menexenes se trasladó solo al lugar reservado para los sacrificios, como lo quiere la ley.
{5} Los combates de gallos y codornices eran un espectáculo por el que tenían mucha pasión los atenienses.
{6} Son los versos de Solon, de que Sócrates abusa con intención, extendiendo a los caballos, a los perros y al huésped la palabra amigo, que en la frase sólo se aplica a los hijos.
{7} Versos y doctrina de Empedocles. Véase a Diógenes Laercio, VIII, 76.
{8} Las obras y los días, verso 25.
{9} Esta era la opinión de Heráclito. Véase Diógenes Laercio, IX, 1, 8.
{10} Lo que es bello es amado, lo que no es bello no es amado. Teogmis, verso 13.
{Obras completas de Platón, por Patricio de Azcárate,tomo segundo, Madrid 1871, páginas 221-253.}
Facsímil del original impreso de esta edición de Lisis
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