Chapter 25 of 39
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Teetetes. -Nada más cierto.
Extranjero. -¿Y no te parece que hemos examinado y profundizado el SER, de una manera conveniente?
Teetetes. -Es incontestable.
Extranjero. -¡Ah, mi querido Teetetes, yo creo que lo único que hemos conseguido, ha sido reconocer las dificultades de la cuestión!
Teetetes. -¿Qué quieres decir?
Extranjero. -¡Oh, excelente amigo! ¿No conoces que, en este momento, estamos en la ignorancia más profunda acerca de lo que es el SER, figurándonos, como nos figuramos, haber hablado de Él, de una manera muy racional?
Teetetes. -Pues yo aún me lo imagino, y no concibo en qué consiste nuestra falta.
Extranjero. -Fija, pues, tu atención y examina si, después de los principios que hemos sentado, no se nos podría, con razón, objetar, como nosotros hemos objetado, a los que sostienen que el universo se resuelve en lo caliente y en lo frío.
Teetetes. -¿De qué objeciones hablas? Recuérdamelas.
Extranjero. -Con gusto. Voy a proceder, si quieres, dirigiéndote mis preguntas, como antes las dirigí a los otros, para que ganemos terreno.
Teetetes. -Bien.
Extranjero. -Pues, hagámoslo así. ¿No dices que el movimiento y el repose son absolutamente opuestos entre sí?
Teetetes. -¿Cómo no decirlo?
Extranjero. -Sin embargo, ¿sostienes que existen igualmente, el uno y el otro?
Teetetes. -Lo sostengo.
Extranjero. -¿Quieres decir, al conceder que existen, que están en movimiento el uno y el otro?
Teetetes. -Nada de eso.
Extranjero. –Pero, diciendo que existen, quieres dar a entender que, uno y otro están en reposo?
Teetetes: -Imposible.
Extranjero. -Porque, en el fondo de tu espíritu, consideras el SER como una tercera cosa diferente de las otras dos; consideras el reposo y el movimiento como comprendidos en el SER y, abrazándolos en su mancomunidad con Él, dices, desde este punto de vista, que uno y otro existen.
Teetetes. -Parece, en efecto, que declaramos que el SER es un tercer principio, cuando decimos, que el movimiento y el reposo existen.
Extranjero. -Luego, el SER no es el movimiento, ni el reposo, considerados juntos, es un principio diferente.
Teetetes. -Así parece.
Extranjero. -Luego, el SER, por su naturaleza, no está en reposo, ni en movimiento. Teetetes. -Probablemente
Extranjero. -¿A dónde, pues, ha de dirigir su pensamiento el que quiera formar una idea clara y sólida del SER?
Teetetes. -¿Adónde, en efecto?
Extranjero. -No encuentro ninguna salida para salvar estas dificultades. Porque, si una cosa no esté en movimiento, ¿cómo deja de estar en reposo? Y si no está en reposo, ¿cómo deja de estar en movimiento? Ahora bien, el SER nos ha parecido independiente, a la vez, del movimiento y del reposo. ¿Es esto posible?
Teetetes. -Es de todo imposible.
Extranjero. -Hay una cosa que es justo recordar ahora con este motivo.
Teetetes. -¿Qué es?
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