Chapter 49 of 77
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Comprendo poco más o menos lo que quieres decir.
Sócrates
Nos lo demostrarás mejor luego, cuando respondas, Protarco. ¿Adviertes en la vida estragada, no digo un mayor número, pero sí más grandes y considerables placeres, en cuanto a la vehemencia y vivacidad, que en una vida moderada? Fíjate bien en lo que me has de responder.
Protarco
Concibo tu pensamiento y noto una gran diferencia entre estas dos vidas. Los hombres templados, en efecto, se contienen por aquella máxima, que se les repite de continuo: nada en demasía, máxima a la que ellos se conforman; mientras que los libertinos se entregan a los excesos del placer hasta perder la razón, y prorrumpir en gritos extravagantes.
Sócrates
Muy bien. Si esto es así, es evidente, que los mayores placeres, como los mayores dolores, están ligados, no a una vida buena, sino a una mala disposición del alma y del cuerpo.
Protarco
Lo confieso. [96]
Sócrates
Necesitarnos escoger algunos y examinar en ellos lo que nos obliga a llamarlos muy grandes.
Protarco
Necesariamente.
Sócrates
Consideremos cuál es la naturaleza de los placeres que causan ciertas enfermedades.
Protarco
¿Qué enfermedades?
Sócrates
Los placeres de ciertas enfermedades vergonzosas, a las que tienen estos hombres austeros una extrema aversión.
Protarco
¿Qué placeres?
Sócrates
Por ejemplo, los que nacen de la curación de la lepra, por la fricción, y de males semejantes, que no tienen necesidad de otro remedio. En nombre de los dioses, ¿qué es lo que se experimenta en aquel acto, placer o dolor?
Protarco
Me parece, Sócrates, que es una especie de dolor mezclado de placer.
Sócrates
Nunca hubiera propuesto este ejemplo por miramiento a Filebo; pero, Protarco, si no examináramos a fondo estos placeres y todos los de la misma naturaleza, jamás llegaríamos a descubrir lo que buscamos.
Protarco
Es preciso entrar en el examen de los placeres que tienen afinidad con estos.
Sócrates
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