Chapter 5 of 13
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Carmides: Bien dicho, Sócrates, a mi parecer. Pero veamos, si te place, esta otra definición de la sabiduría. Me acordé hace un momento haber oído decir que la sabiduría consiste en hacer lo que nos es propio. Examina, pues, si el autor de estas palabras te parece haber hablado bien.
Sócrates: ¡Picaruelo! ¿es Critias o algún otro filósofo el que te ha sugerido esa idea?
Critias: Algún otro seguramente, porque a mí no lo ha oído.
Carmides: ¡Ah! ¿qué importa, Sócrates, de quién lo he oído?
Sócrates: De ninguna manera importa, porque, regla general, no hay que examinar quién ha dicho esto o aquello, sino si está bien dicho.
Carmides: Perfectamente.
Sócrates: Pero, ¡por Júpiter! si descubrimos lo que esto significa, no me sorprenderé poco; es un verdadero enigma.
Carmides: ¿Por qué?
Sócrates: Porque no ha reflexionado en el sentido de las palabras el que ha dicho que la sabiduría consiste en hacer lo que nos es propio. Veamos; ¿piensas que el maestro de escuela no hace nada cuando lee o escribe?
Carmides: Nada de eso.
Sócrates: ¿Pero crees que se limita a leer o a escribir su propio nombre? ¿no os instruye a vosotros, jóvenes, no os hade escribir los nombres de vuestros enemigos lo mismo que los vuestros y los de vuestros amigos?
Carmides: Así es la verdad.
Sócrates: ¿Y obrando de esa manera erais unos insensatos?
Carmides: Nada de eso.
Sócrates: Sin embargo, vosotros no hacíais sólo lo que os era propio, si es que leer y escribir es hacer alguna cosa.
Carmides: Ciertamente es hacer alguna cosa.
Sócrates: Y curar, querido mío, construir, tejer y ejecutar cualquier obra en cualquier arte, es sin duda alguna cosa.
Carmides: Seguramente.
Sócrates: ¡Pero qué! te parecería bien administrada la ciudad, en la que la ley ordenase a cada ciudadano tejer y lavar sus ropas, hacer su calzado, su vendaje, sus frascos de perfumes y todo lo demás, de suerte que sin echar mano a lo que no le perteneciera, amoldase e hiciese por sí mismo todo lo que le fuese propio?
Carmides: Ese no es mi dictamen.
Sócrates: Sin embargo, si fuese gobernada sabiamente, ¿sería bien administrada?
Carmides: Necesariamente.
Sócrates: ¿Luego la sabiduría no consiste en hacer todas estas cosas, ni en hacer lo que nos es propio?
Carmides: No, evidentemente.
Sócrates: Luego hablaba enigmáticamente, como yo dije antes, el que decía que la sabiduría consiste en hacer lo que nos es propio; porque no podía ser tan sencillo que lo entendiera como nosotros. ¿O quizá estas palabras son de un insensato?
Carmides: Nada de eso; son de un hombre que me parecía de hecho un sabio.
Sócrates: Nada más cierto entonces que ha querido proponerte un enigma, porque es muy difícil en verdad saber lo que significan estas palabras: hacer lo que nos es propio.
Carmides: Quizá.
Sócrates: Veamos, ¿qué es hacer lo que nos es propio? ¿Puedes decírmelo?
Carmides: Yo no sé nada, ¡por Júpiter! Pero no sería imposible que el que ha hablado de esta manera se comprendiese a sí mismo.
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