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The ConsciousLibrary

Chapter 11 of 13

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No, ciertamente.

Sócrates

Pero, ¿piensas aún lo mismo en este momento o piensas de otra manera?

Alcibíades

No, pienso lo mismo.

Sócrates

¿No has dicho que la mayoría se compone de locos, y que los hombres sensatos son pocos en número?

Alcibíades

Y lo digo aún.

Sócrates

Repitamos, pues, que la mayoría, al abandonarse [56] ciegamente a la opinión, se extravía las más de las veces sobre lo que es el bien.

Alcibíades

Lo repetimos.

Sócrates

Luego es ventajoso a esta mayoría el no saber nada y el no creer saber, porque querrán ejecutar lo que sabrán o creerán saber, y al ejecutarlo, en lugar de sacar utilidad, sólo recibirán perjuicio.

Alcibíades

Dices verdad.

Sócrates

Luego tenía razón, ya lo ves, cuando decía antes, que podría suceder que todas las ciencias, sin la ciencia del bien, fuesen por casualidad útiles a los que las poseyesen, y que las más veces les fuesen muy perjudiciales. Entonces no penetraste la verdad de mis palabras.

Alcibíades

Si entonces no la conocí, la conozco ahora, Sócrates.

Sócrates

Una ciudad o un alma que quieran conducirse bien, se unen a esta ciencia como un enfermo a su médico, y como un pasajero que quiere llegar a puerto seguro se entrega al piloto; porque sin ella, cuanto más privada esté el alma de disposiciones dichosas, tanto más la posesión de las riquezas, la fuerza del cuerpo y otras cualidades de este género le pondrán necesariamente, según todas las apariencias, en peligro de cometer grandes faltas. El que posea todas las ciencias y todas las artes, y se halle privado de la que tratamos, arrastrado por cada una de ellas, ¿no estará expuesto con razón a una gran tormenta? y en semejante mar y sin piloto ¿podrá navegar por mucho tiempo sin perecer? Paréceme que se le puede aplicar lo que el poeta dice de un hombre, a quien quiere [57] zaherir: Sabia muchas cosas, pero las sabia todas mal[5].

Alcibíades

¿Cómo puede tener aquí aplicación el verso del poeta, Sócrates? Porque a mi juicio nada tiene que ver con lo que tratamos.

Sócrates

Por el contrario, se relaciona con esto perfectamente. Pero, mi querido Alcibíades, este es una especie de enigma. Tal es la manera de escribir de este poeta y de todos los demás. Porque toda poesía es naturalmente enigmática, y no es fácil a un cualquiera penetrar su sentido. Y, además de su naturaleza enigmática, si la poesía tiene por órgano un poeta envanecido con su saber, y que en lugar de descubrírnoslo procura ocultarlo, entonces es casi imposible penetrar su pensamiento. Ciertamente no acusarás a Homero, a este poeta tan sabio y verdaderamente divino, de haber ignorado que no es posible saber mal lo que se sabe. Él mismo dice de Margites, que sabia muchas cosas pero que las sabia todas mal, y aquí sin duda va envuelto un enigma, y dice mal en vez de desgraciado y sabía por su saber; lo cual no podía entrar en la composición de su verso; y lo que ha querido decir ciertamente es que Margites sabía muchas cosas, y que el saber era para él una desgracia. Y si el saber mucho era una desgracia para él, es evidente que era un mal hombre, si estamos en el caso de admitir como verdadero lo que hemos dicho más arriba.

Alcibíades

No puede manos de admitirse, Sócrates. Difícilmente me daría por satisfecho con otras demostraciones, si no me diese con la que has hecho.

Sócrates

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