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The ConsciousLibrary

Chapter 32 of 49

CAPÍTULO XVI Sólo cn Dios debe buscarse el verdadero consuelo,

EL ALMA: 1. Cualquiera cosa que puedo desear ú ensar para mi consuelo, no la espero aqui, sino en la otra vida. Pues aunque yo solo tuviese todos los gustos del mundo y pudiera usar de todos sus delcites, cierto es que no podrían durar mucho.

Así que no podrás, alma mía, estar cumplidamen- te consolada ni perfectamente recreada sino en Dios, que es consolador de los pobres y recibe á los humildes,

Espera un poco, alma mia; espera la promesa di- vina, y tendrás abundancia de todos los bienes en el Cielo.

Si deseas desordenadamente estas cosas presen- tes, perderás las eternas y celestiales.

Sean las temporales para el uso: las eternas, para el deseo.

No puedes saciarte de ningun bien temporal, por- que no eres creada para gozar de lo caduco.

2. Aunque tengas todos los bienes creados, no puedes ser dichosa y bienaventurada; mas en Dios, que creó todas las cosas, consiste toda tu bienaven- turanza y tu felicidad.

No como la que admiran y alaban los necios ama- dores del mundo, sino como la que esperan los bue- nos y fieles discípulos de Cristo, y algunas veces la gustan los espirituales y limpios de corazón, cuya conversación está en los Cielos.

El dichoso y verdadero consuelo es aquel que la Verdad hace percibir interiormente.

El hombre devoto en todo lugar lleva consigo 4 su consolador Jesús, y le dice: Ayúdame, Señor, en todo Jugar y tiempo.

ea, pues, mi consolación carecer de buena gana de todo humano consuelo.

Y si tu consolación me faltare, sea mi mayor con- suelo tu voluntad y justa probación.

Porque no estarás airado perpetuamente, ni eno- jado para siempre.

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CAPÍTULO XVI Sólo cn Dios debe buscarse el verdadero consuelo, · The Imitation of Christ — Thomas à Kempis · The Conscious Library