Chapter 2 of 3
Fedro o de la belleza · 2
Fedro
Pues bien, doy principio... Pero verdaderamente, Sócrates, yo no puedo responder de darte a conocer el discurso palabra por palabra. En medio de que me acuerdo muy bien de todos los argumentos que Lisias hace valer para preferir el amigo frío al amante apasionado; y voy a referírtelos en resumen y por su orden. Comienzo por el primero.
Sócrates
Muy bien, querido amigo; pero enséñame, por lo pronto, lo que tienes en tu mano izquierda bajo la capa. Sospecho que sea el discurso. Si he adivinado, vive persuadido de lo mucho que te estimo; pero, supuesto que tenemos aquí a Lisias mismo, no puedo ciertamente consentir que seas tú materia de nuestra conversación. Veamos, presenta ese discurso.
Fedro
Basta de broma, querido Sócrates; veo que es preciso renunciar a la esperanza que había concebido de ejercitarme a tus expensas; pero ¿dónde nos sentamos para leerlo?
Sócrates
Marchémonos por este lado y sigamos el curso del Illiso, y allí escogeremos algún sitio solitario para sentarnos.
Fedro
Me viene perfectamente haber salido de casa sin [265] calzado, porque tú nunca lo gastas{5}. Podemos seguir la corriente, y en ella tomaremos un baño de pies, lo cual es agradable en esta estación y a esta hora del día.
Sócrates
Marchemos, pues, y elige tú el sitio donde debemos sentarnos.
Fedro
¿Ves este plátano de tanta altura?
Sócrates
¿Y qué?
Fedro
Aquí, a su sombra, encontraremos una brisa agradable y hierba donde sentarnos, y, si queremos, también para acostarnos.
Sócrates
Adelante, pues.
Fedro
Dime, Sócrates, ¿no es aquí, en cierto punto de las orillas del Illiso, donde Boreas robó, según se dice, la ninfa Oritea?
Sócrates
Así se cuenta.
Fedro
Y ese suceso tendría lugar aquí mismo, porque el encanto risueño de las olas, el agua pura y trasparente y esta ribera, todo convidaba para que las ninfas tuvieran aquí sus juegos.
Sócrates
No es precisamente aquí, sino un poco más abajo, a dos o tres estadios, donde está el paso del río para el templo de Diana Cazadora. Por este mismo rumbo hay un altar a Boreas. [266]
Fedro
No lo recuerdo bien, pero dime, ¡por Júpiter!, ¿crees tú en esta maravillosa aventura?
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