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The ConsciousLibrary

Chapter 27 of 80

VI. · 7

—¿Quieres saberlo? Vamos a la comisaría y allí te lo diré.

Los dos papelistas le miraron estupefactos.

—Ya es hora de marcharnos. Vamos,[92] Aleshka. Hay que cerrar—dijo el de más edad a su compañero.

—Pues bien, vamos—replicó con tono indiferente Raskolnikoff, y saliendo él primero, precediendo a los dos operarios, bajó lentamente la escalera—. ¡Eh, dvornik!—gritó al llegar a la puerta de la calle donde había reunidas varias personas mirando pasar a la gente: dos porteros, un campesino, un ciudadano en traje de casa y algunos otros individuos.

Raskolnikoff se fué derecho a ellos.

—¿Qué se le ofrece a usted?—preguntóle un portero.

—¿Has estado en la oficina de policía?

—De allí vengo.

—¿Están allí todavía?

—Sí.

—¿El ayudante del comisario también está?

—Estaba hace un momento. ¿Qué es lo que usted desea?

Raskolnikoff no contestó y se quedó pensativo.

—Ha venido a ver el cuarto—dijo uno de los operarios.

—¿Qué cuarto?

—En el que trabajábamos. «¿Por qué se ha lavado la sangre?», nos ha dicho. «Aquí se ha cometido un asesinato y vengo para alquilar el cuarto.» Se puso a tirar de la campanilla. «Vamos a la oficina de policía», añadió después; «allí lo diré todo».

El portero, preocupado, contempló a Raskolnikoff frunciendo las cejas.

—¿Quién es usted?—preguntó, levantando la voz con acento de amenaza.

—Yo soy Rodión Romanovitch Raskolnikoff, antiguo estudiante y vivo cerca de aquí, en el pereulok inmediato, casa de Chill, departamento número 14. Pregunta al portero; me conoce.

Raskolnikoff dijo todo esto con aire indiferente y tranquilo, mirando obstinadamente a la calle y sin fijar la vista una sola vez en su interlocutor.

—¿Y qué ha venido usted a hacer aquí?

—He venido a ver la casa.

—¿Y qué se le ha perdido a usted en ella?

—¿No sería mejor detenerle y conducirle a la comisaría?—propuso de repente el burgués.

Raskolnikoff le miró con atención por encima del hombro.

—Vamos allá—dijo el joven con indiferencia.

—Sí. Es preciso llevarle a la comisaría—siguió diciendo y con mayor seguridad el burgués—. Cuando ha venido aquí, es que algo le pesa en la conciencia.

—¡Dios sabe si estará borracho!—murmuró un obrero.

—¿Pero qué es lo que quieres?—gritó de nuevo el portero, que empezaba a incomodarse de verdad—. ¿Por qué vienes a molestarnos?

—¿Te da miedo ir a la comisaría?—dijo con tono burlón Raskolnikoff.

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VI. · 7 · Crime and Punishment — Fyodor Dostoevsky · The Conscious Library